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El vent està bufant fort

Adéu, dent de llet. Ádéu

Adíos, diente de leche. Adiós. Ayer me quitaron el último diente de leche que me quedaba. Estaba infectado. No había nada que hacer. No me podían matar el nervio. Era un diente de leche. Sí. Me sentía orgullosa de tener un diente de leche todavía. Me hacía ilusión. Parece que al sacarme mi último diente de leche, y que no haya otro debajo, se ha acabado definitivamente mi infancia. Pero no. Todo depende como lo veas. Y lo que creo realmente es lo siguiente: tengo dos 'forats' (agujeros) en mi mandíbula inferior. Si lo miro negativamente podría deprimirme y decir que parezco una yaya (una abuela), y más con lo que yo me río. Pero si lo miro positavente esos 'forats' son de los últimos dientes de leche que tenía, que no había otros debajo, porque no siempre están, y que no fueron dientes que me quitaron post-leche. Bueno. Que ese es el tema. Que mis 'forats' son de leche. Allí hubo dientes de leche antes de esos agujeros. Así que sigo estando contenta. Me da igual tener dos huecos. Puedo verme como una yaya o puedo verme como una niña que se le han caído los dientes. Yo decido. Eso es lo bueno de casi todo de la vida. Por no decir, de todo.

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