Sobre el debat estatutari y el viaje de los tres de Catalunya a Madrid
Almudena García Arroyo - 06-11-2005 19:27:34 | Categoria: Artículos de opinión
El pasado día 2 de noviembre de este año tuvo lugar en el Congreso de los Diputadoss el debate sobre si dar luz verde o no al Estatuto de Catalunya. Lo ví entero. Lo ví a través de TVE-2. De una a dos de la tarde; y de cuatro a doce y media de la noche, o la una de la madrugada. La verdad es que estuvo bastante bien. Casi todos los políticos, por no decir que todos, estuvieron muy bien. Hubo consenso en el hemiciclo para aprobar la negociación del Estatut. Todos coincidían, a excepción del Partido Popular, como ya era de esperar.
Supongo que de una manera u otra, todos los grupos políticos, a excepción del Partido Popular, han entendido que la cuestión del Estatut no es una cuestión separatista, ni nacionalista. Es más que nada una cuestión de identidad y de sentimientos con una determinada región en la que viven muchas personas, han nacido y se han criado. Se trata de mirar un poco más por nuestra tierra, porque la verdad es que la financiación de Catalunya no es buena. Siempre hemos sido solidarios con el resto de España; y ahora nosotros, los que vivimos aquí, nos damos cuenta que quiénes necesitamos ayuda para salir adelante con los propósitos de nuestra tierra, somos nosotros, els catalans. Así que al fin y al cabo, no estamos pidiendo ayuda. Estamos pidiendo lo que es nuestro. La Constitución Española de 1978 deja la puerta abierta a las naciones de nación. A las nacionalidades. Son las comunidades autónomas de primera las que pueden llevar adelante esa idea. Las comunidades autónomas, contempladas en la Constitución, como de segunda, o tercera, no tenían la vía abierta para constituirse como nacionalidades. Supongo que Catalunya, Euskadi, Galicia y Navarra, tienen esta vía abierta para ser algún día, lo que quieran ser. O como quieran constituirse. Y no es que el resto de las comunidades autónomas sean de una categoría inferior a estas cuatro anteriormente mencionadas. Pero en la Constitución de 1978 estas cuatro están contempladas como comunidades con una puerta abierta hacia la nacionalidad. Y supongo que por eso gozan unas de unos fueros, otras de un consorcio económico, y otras de unos Estatutos con vías a llamar las cosas por su nombre.
Todo esto, que lleva escrito 27 años, ha estallado como una bomba de relojería en el resto de España. A los catalanes nos han puesto a caldo. Y la verdad es que estamos muy hartos de escuchar tantas barbaridades al respecto. Y todo porque sabemos quiénes somos, y lo que queremos, y sobre todo: cómo nos sentimos.
El día del debat estatutari en el Congreso, Manuela de Madre, Artur Mas y Carod Rovira estaban allí sentados los tres, apartados del resto de los diputados del hemiciclo, como si los estuvieran juzgando por haber dicho o hecho una barbaridad. Los tres fueron a Madrid, desde Catalunya, para defender el proyecto estatutario de su pueblo.
La introducción que los tres hicieron estuvo bastante bien. La que más me gustó fue la que hizo Artur Mas. Supongo que los políticos tienen que transmitir muchas veces el sentir de un pueblo. Y la verdad es que yo me identifiqué con lo que dijo Artur Mas sobre cómo se están recibiendo aquí las reacciones de los distintos partidos políticos sobre el Estatuto. Y la posición del Partido Popular nos ha hecho mucho daño. Porque hay personas en el resto de España que no están realmente informadas y se dejan influenciar por todas las manipulaciones informativas que escuchan y dejan de escuchar. Eso es lo que está pasando aquí. Así se siente y se percibe todo esto. Ahora los catalanes somos a los ojos de muchas personas, unos insolidarios, unos egoístas y unos peseteros. Nunca nos han visto con buenos ojos en el resto de España. Más por una cuestión de envidia que otra cosa. Pero ahora ya no nos pueden ni ver. A mí me da igual. Yo sé cómo somos aquí, y todas esas cosas no me preocupan. Lo que más me preocupa es que haya tanto mentiroso que está cobrando una pasta y que encima hace mal su trabajo porque engaña al pueblo. Eso le pasa a muchos diputados del Partido Popular, o a algunas periodistas de la Cope. A uno en concreto. Eso es lo que más me duele. Que utilicen así a las personas. Todo por fines electorales. Eso es lo triste. Para llenarse ellos los bolsillos y el estómago, y empobrecer la economía de los pueblos, y su alma. No es que Artur Mas dijera todo esto, pero sí que recalcó que los catalanes ya estamos más que hartos de la mala fama que nos persigue, porque otros, así han decidido difamarnos.
Manuela de Madre hizo una presentación con mucho sentimiento. Nació en Huelva y vino a Catalunya hace muchos años. Su sentir también es catalán, porque ella ha sido feliz en la tierra en la que ha crecido.
Carod Rovira fue más al grano sobre lo que su grupo quiere sacar en las negociaciones del Estatut, pero estuvo bastante bien. Consiguió transmitir el objetivo del debate del otro día. Proponía el apoyo del resto de los diputados para negociar el Estatuto. También habló sobre las naciones de nación, escritas en la Constitución.
Y tras la introducción de los tres catalanes, empezaron a sucederse muchas intervenciones. Creo que Zapatero fue el siguiente. En un principio no se mojó mucho. No quiso ir muy a saco. Posteriormente fue Rajoy, que nos machacó. Como era de esperar sus observaciones en contra se centraron en su principal opositor, el PSOE. En lo que concernía al Estatut, su posicionamiento fue claro: claro rechazo y oposición para negociar un Estatuto que contempla la palabra nación en el texto. Creo que todos los catalanes nos morimos de risa por la expectación que la palabra nación ha despertado en muchas personas de fuera de Catalunya. Quizá deberían leer más a Hegel, y a pensadores políticos. Suelen explicar bastante bien el concepto de nación. Que no es lo mismo que país. En fin. Más que nada es una cuestión de sentimiento. Vuelvo a repetir. No una cuestión de fronteras. Pero bueno. A lo que iba. Que Rajoy, fue el primero en sobrepasar el tiempo de exposión sobre su posicionamiento en torno al debate. Y tras él, casi todos los diputados se excedieron en el tiempo de exposición. El diputado del PNV fue de los pocos que no se salió del tiempo que tenía estipulado. Y fue quizá, la ponencia que más me gustó. En un tono irónico, y con muy buen humor, se rió del desatino de los vascos y catalanes. Desatino en el sentido de estar acostumbrados a estar mal vistos para el resto de los españoles. Su ponencia me proporcionó buenos momentos. Me hizo reir. Gracias.
Hasta las ocho de la tarde, no terminaron todas las ponencias. La primera vuelta, por así decirlo. Más o menos a partir de esa hora, vino una especia de segunda vuelta, donde otra vez volvió a hablar Zapatero, esta vez con un posicionamiento mucho más claro, y así sucesivamente con el resto de los diputados. Llegaba ya el momento de dejar claros los posicionamientos en torno al debate sobre el Estatuto de Catalunya. A eso de las doce y media de la noche apagué la tele. Ya no podía más. Estaba muy cansada. Tenía sobredosis televisiva sobre el debate estatutario en las Cortes. Me fui a la cama. El fin de la sesión lo seguí a través de la radio. Justo en el momento en el que Manuela de Madre, Artur Mas y Carod Rovira fueron invitados a abandonar el hemiciclo para proceder a las votaciones sobre el debate estatutario. 197 votos a favor, y creo que fueron 147 ó 143 en contra. Creo que los tres de Catalunya oirían los aplausos. Yo pensaba en eso mientras escuchaba los aplausos. Sonreí y cerré los ojos pensando: lo habéis conseguido. Os lo meréceis. Fin.
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Hola, compañera de blog.
Soy catalán de origen inmigrante, es decir, te escribo desde el interior de Cataluña y no soy votante del PP. El Estatut que tú has alabado como representativo del sentir de un pueblo que adquiere la categoría de nación y de paso arregla su déficit fiscal, no es de mi agrado. Hay muchos catalanes que no sentimos la política de un modo nacionalista, y este Estatuto ha sido presentado en el Congreso como que no va contra España, pero en realidad es un paso más para irse desligando poco a poco del conjunto de España. Si no, que se lo pregunten a Carod Rovira que ha anunciado que este Estatut no es el último. Cada vez se habla menos de España y sólo si se nombra se habla de un Estado español. El castellano es una lengua proscrita en Catalunya en todos los medios oficiales y en la enseñanza. Soy enseñante y sé de lo que hablo. La mitad de los catalanes cuando pensamos lo hacemos en castellano y eso está muy mál visto. Los políticos nacionalistas tienen copadas todos los órganos de poder. Es muy difícil subir en Catalunya si no eres nacionalista. Lo mejor que puedes hacer es estarte calladito porque se te dice que eres un facha si pones en cuestión el tinglado nacionalista. En Catalunya ha habido muchos escándalos económicos de financiación ilegal de los partidos, escándalos que se han tapado cuidadosamente. Si no que lo diga CIU. Han montado su tinglado con beneficiarios claros. Pues bien, yo catalán necesito que el Estado central controle también lo que pasa en Cataluña. Me siento protegido por el gobierno e instituciones españolas para no quedar totalmente en manos de la minoría poderosa que gobierna Catalunya. He dado mi apoyo al Manifiesto antinacionalista apoyado entre otros por Albert Boadella, Félix de Azúa, Francesc de Carreras, etc. Me da miedo el poder nacionalista.
Lo que dices que Catalunya era una nación con Galicia y Euzkadi antes de la llegada de los romanos no resiste el más mínimo análisis histórico. Lo dices para justificar que Cataluñan tenga privilegios que Aragón por ejemplo no podrá disfrutar. Soy de izquierdas y entiendo que las regiones pobres deber recibir más que lo que aportan, y por tanto, las regiones ricas han de pagar más. No es el déficit fiscal lo que está ralentizando la economía catalana. También Madrid pone más de lo que recibe. Es la política sesgada del nacionalismo de los últimos veinticinco años y lo que nos queda. Tú diras, pues a aguantarse y yo te digo que el nacionalismo no es de izquierda, es de derecha y me defraud profundamente que el PSC, partido al que voté se haya sumado al carro de las reivindicaciones de los demás. No, este Estatut no me gusta aunque sea aprobado en el Congreso. Es el siguiente paso para ir rompiendo amarras con España, poco a poco. Desde Catalunya y desde la izquierda, no al Estatut, aunque sea contra la opìnión mayoritaria del Parlament. Pero el Parlament no es representativo de la sensibilidad compleja catalana. El PSC es un partido que ha hecho trampa recibiendo centenares de miles de votos de catalanes que viven en la periferia y los ha arrojado en la urna del nacionalismo. No, no es el sentir de un pueblo, es el sentir de una minoría muy poderosa y que dispones de todos los medios de comunicación oficiales.
Recibe, no obstante, un cordial saludo. Las diferencias deben poder ser debatidas. Yo también soy parte de Cataluña.Comentario de Jose Luis hace 4 años y 49 meses