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El vent està bufant fort

Un año cargado de buenos momentos

Estamos a punto de cambiar de año. El año pasado Fernando me envió una postal de felicitación navideña y un mensaje al móvil. Recuerdo ese mensaje. Me llegaron muchos mensajes, pero el que más recuerdo es el de Fernando, mi amigo de Galicia, que decía lo siguiente: "que tengas un año cargado de buenos momentos". Y así ha sido. Probablemente también habré tenido malos momentos, pero ahora que lo pienso, he tenido unos momentos muy buenos. Y aquí, relataré algunos.
En enero, nada más empezar el año, ahora no recuerdo lo que pasó. Ah, sí. Me fui a esquiar con Pili, David, Ana Belén, el lemons, y Cristina. Fueron tres días en la Cerdanya Francesa. Y me reí mucho. Fue mi segunda esquiada, y no se me dió nada mal. Conseguí esquiar. La primera vez que esquié, me pegué unos tortazos monumentales. Esta era mi segunda esquiada, y bajé varias pistas y varias veces. Conseguí que se me fuera buena parte del miedo que le cogí la primera vez. Fui con mis amigos, que viven en Sant Just Desvern. Por las mañanas esquiábamos, y por la tarde descansábamos, o comprábamos. Y por las noches hablábamos, mientras bebíamos whisky, o ron, o vino, o cerveza, o algún refresco. Iba en función de los gustos de cada uno. Hablábamos, y nos reíamos. Ese fue un gran momento del mes de enero. Seguramente, durante ese mes, tuve más. Pero ahora es el que más recuerdo.
En febrero quedé un día para tomar un café con mi vecino del piso de abajo, y aparecimos en Francia. Eso fue buenísimo. Quedamos para tomar un café. Cogimos el coche con la intención de ir al pueblo de al lado, y hablando y hablando, y conduciendo y conduciendo, aparecimos en Perpinyà (Francia). Ese fue otro pedazo momento del año.
Y llegó marzo, y en marzo me cambiaron el contrato en el trabajo, y empecé a coger un autobús a las cuatro de la mañana en Pineda de Mar, para llegar a las seis de la mañana a Sant Cugat. Recuerdo una nevada a esa hora, y una cistitis que me cogí, a cuenta de la nevada. Y eso es lo que más recuerdo. No recuerdo un buen momento en concreto. Pero sé que quizá fue bueno, porque empecé a luchar mucho, por algo que quería. Por el trabajo que actualmente tengo. Hice grandes esfuerzos por el trabajo. Eso es lo que recuerdo. Ahora no recuerdo haber compartido nada especial con nadie durante ese mes. Pero sé que empecé a luchar bastante por lo que quería.
En abril tengo amnesia. No recuerdo nada en especial.
Pero llegó mayo. Y con él, mi cumpleaños. Y salí dos fines de semana con Susana, una amiga de clase de la danza del vientre. Susana la eslovaca. Salimos de fiesta por Calella, y fuimos a un pub donde todas los sábados por la noche hay concierto. Bailábamos y nos reíamos. Y fue muy intenso. Fue muy bonito. Tengo un buen recuerdo. Fueron buenos momentos. En mayo tuve muy buenos momentos. También pinté un cuadro en la playa. Iba muchas tardes del mes de mayo a pintar a la playa.
En junio me fui a Bilbao. Fue un viaje precioso. Me reencontré con mis amistades de la carrera. Con algunas de mis amistades de la carrera. Fueron cuatro o cinco días en Bilbao, recordando viejos tiempos. Un viaje donde ya no había casi nadie, o nadie de los que estábamos hace diez años atrás por allí. Fue un viaje en el que tuve mucha melancolía. En el que faltaban muchas personas revoloteando por allí. Pero fue bonito ir por las calles por las que tantas veces caminé, y estar con cuatro o cinco de algunos de mis amigos. Fue muy bonito. De ese viaje recuerdo muy buenos momentos. Sobre todo las risas con Amparo, Itziar e Iratxe en la habitación de la pensión. Y a la vuelta, en el viaje de vuelta en el avión, pasé un frío que no veas. Y al bajar del avión, un chaval que no conocía de nada me dice: "no hacía frío en el avión o qué". Y yo me empecé a reir y le contesté: "un frío que flipas". Y ese fue otro gran momento. Porque lo había pasado fatal en el avión. Pero mereció la pena, porque siempre recordaré lo que me reí, cuando aquel desconocido con acento de Bilbao, me hizo reir tanto con una frase tan sencilla.
Y llegó julio. Julio fue un mes normal. De mucho calor. Donde todo el mundo estaba de vacaciones. No recuerdo nada en especial. O puede que sí. Pero nada destacable.
Y... cha chán, cha chán. Llegó agosto. Y en agosto sí que tuve un gran momento. Uno de los mejores de mi vida. Vi a U2 en concierto en el Camp Nou. Lo vi con David, Pili, Cristina, la hermana de Cristina y Marc. No fue sólo el concierto, en el que nos volvimos locos; no fue sólo eso. Fue el previo, también. Camino del concierto íbamos sacando la cabeza por las ventanillas del coche, diciéndole a todo el mundo: "iu tu", o "U2". Fuimos muy felices en el coche, por la Diagonal, camino del Camp Nou.
Y llegó septiembre. Anda que no me pasaron cosas en Septiembre. Una detrás de otra. Un buen momento detrás de otro. Fui a Valladolid de vacaciones. Y me morí de risa una noche de cena con unos amigos de allí en una bodega. ¿Saben lo que es reirse una noche entera? Pues así me pasé la noche. También fui muy feliz.
En octubre empezaron las clases de la danza del vientre. Todos los viernes por la noche tengo buenos momentos. Y en octubre, fue el primer viernes de todos lo viernes que tengo buenos momentos. Creo que esto está fatal dicho, o expresado. Pero creo que me habéis entendido.
Y en noviembre quedé un día con Brigitte por la mañana para desayunar. Fue un buen momento también.
Y ahora en diciembre, la semana que he pasado en el trabajo, con el catarro que tengo, a pesar de estar acatarrada, también he pasado unos días con buenos momentos. Me he reído mucho con una compañera del trabajo. Llegar al trabajo, un día a las seis de la mañana, con un gran trancazo, y saludar a la compañera que se sienta enfrente de ti; y os miráis, y después del "hola", con una voz de catarro total, emitir un: "bua", y esos ojos rojos y somnolientos de catarro; es realmente divertido aunque no lo parezca. Y lo que vino después, y lo que sucedió durante toda la mañana del martes, ya lo he contado anteriormente. Pero nunca había coincidido que me había acatarrado a la vez con alguien. Caímos el mismo día las dos. Y los estornudos eran a la vez, y los comentarios de "me quiero ir a mi casa", o "estoy fatal", o "yo me quiero ir a mi casa a que me cuide mi madre", o "Sergio (el marido de mi compañera acatarrada) no me ha llamado en toda la mañana y estoy mala. Me voy a divorciar como no me llame"; eso es realmente divertido, aunque no lo parezca.
Y con este catarro que he vivido en el trabajo de una manera tan divertida, me estoy acercando al final del año. Quedan 16 días para que se acabe el año. Y sí, Fernan. He tenido un año cargado de buenos momentos. He sido muy feliz.

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Comentarios

  1. Hola Almudena:
    ¿Sabes que este articulo me ha gustado mucho, sobre todo por la frescura que desprende?. Se nota que eres una persona que disfruta de la vida, me alegro. He revisado toda tu bitácora y me parece bastante divertida, te seguiré leyendo...

    Comentario de Luismi hace 3 años y 47 meses


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