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El vent està bufant fort

Mañana me espera Machu Pichu

Estoy en Aguas Calientes. Pertenece al departamento de Machu Pichu. He llegado hace dos horas y media con el grupo con el que he hecho el Camino Inca Salkantay.
La experiencia ha sido fantástica. Creo que de las mejores de mi vida. Ha sido una aventura muy especial. No sólo por el paisaje y la cantidad de vivencias increíbles que he experimentado en muchos momentos de cada día, sino también por el grupo tan bueno con el que he tenido la fortuna de ir a parar. Éramos doce en total, contando con Gilbert (Gilberto), el guía. Los demás son Rebeca y Pedro, de Suiza y Chile por este orden. También están Heike (es una chica. Pronunciado: Jaica) de Alemania y Michael, de Alemania también. También André y Marco do Brasil. Miquel y Jonathan de Francia. Y Nicola (es un chico) y Johnny de Alemania e Inglaterra, respectivamente. Hemos pasado cuatro días juntos tres noches. Mañana habremos pasado cinco días y cuatro noches juntos.
Salimos el miércoles a las cuatro de la mañana. Los guías fueron a buscarnos a los hostales donde cada uno estábamos hospedados en Cusco, o Cuzco, según gustos. A mi me vinieron a buscar a las cinco, porque Johnny se había quedado dormido cuando pasaron a buscarlo a su hostal. Él era la persona a la que pasaron a buscar antes que a mi. Recuerdo que yo estaba sentada a la puerta de mi hospedaje, pensando si quizá ya habrían pasado y no me había enterado. A la hora que yo me levantaba, llegaban a dormir tres chicos que se alojaban en la misma habitación y armaron mucho ruido. Pensé que quizá, con el escándalo y la juerga que se traían encima, yo no había oído si alguien había llamado a la puerta. Las cinco menos veinticinco, menos veinte, menos cuarto y no venía a buscarme nadie. Las cinco menos diez. Nadie. Menos cinco. Nadie. Las cinco. Dos chicas subían por la empinada calle. Nada. Yo me estaba empezando a poner nerviosa. Empecé a pensar de todo. Incluso que se habían ido sin mi. Empecé a pensar también que todo apuntaba que no podía hacer el Camino Inca Salkantay soñado. Que si la herida, dolor de barriga fuerte la noche anterior por comer fruta por la noche... mi cabeza no paraba. De repente escuché un ruido de un coche en la calle de más abajo. Esperé. Escuché como alguien subía corriendo por las escaleras empedradas. Mi corazón se empezó a acelerar. "Vienen a buscarme", pensé. Y así fue. "Hola", dije yo al señor que vino a buscarme. "María...". "Sí, sí. Soy yo". En Perú, al igual que me ocurrió en Chile, todas las personas que me registraban en hospedajes, rutas, museos o lo que fuera, me llamaban María. Muchas personas me llamaban y me llaman María en Latinoamérica. Mi nombre completo es María de la Almudena. Me lo puso mi mamá. No me gustó mi nombre durante mucho tiempo y actualmente me encanta. Mi madre quiso ponerme nombre de virgen. Tuvo una lucha entre ponerme Montserrat o Almudena, pero como estábamos viviendo en Cataluña y mi madre es castellana y tenía melancolía por su tierra, me quiso poner un nombre de una virgen de Castilla. Casualmente, en Cusco hay una virgen que se llama Almudena. Y un barrio que se llama así. En Cusco es la virgen de la Natividad y Montserrat. En Madrid significa "Fortaleza". Es una virgen visigoda. También significa "la muralla", porque la encontraron en unas murallas. Y según una amiga mía saharaui significa "tienda de legumbres". Como decía, el señor que pasó a buscarme al hostal empezó diciéndome "María...". Iba a añadir "de la Almudena", pero yo me adelanté y le contesté que sí, que sí, que era yo.
Nos subimos al coche, donde iban otras dos o tres personas más. Una era Jonnhy y los demás eran de otro grupo. Llegamos al autobús. Nos subimos. Estaba llenos. Allí íbamos todos los grupos que ese día iniciaban el Salkantay. Fuimos dormidos hasta al cabo de un par de horas que llegamos a Mollepata desde donde iniciamos la ruta. Ese día fue duro. Todos pensábamos que iba a ser suave. Sabíamos que el día siguiente era muy duro, pero ninguno esperábamos que ese también lo fuera bastante. Empezamos a conocernos. Desde el principio hubo muy buena sintonía. Enseguida entablamos entrañable amistad unos con otros. No tengo tiempo de relataros hoy cómo es cada uno, las tonterías que decíamos por el camino y todo lo que hemos compartido. Dentro de poco hemos quedado todos para cenar en un restaurante. Me he enrrollado mucho con otras cosas. Pero sí puedo deciros que cada minuto que ha pasado de estos días he sido muy feliz. Me he sentido como cuando iba al instituto, como cuando hice el viaje final de estudios a Italia en COU, donde fui tan feliz. Y también, como los años que pasé en Bilbao, donde hice muy buenos amigos y con los que viví grandes momentos. Esta vez me ha pasado lo mismo. He sido muy feliz.
El segundo día padecimos todos mucho. Llegamos a la cumbre Salkantay. Es una montaña sagrada. Está a 4.650 metros. Fue durísimo. Subidas fuertes y bajadas muy fuertes. La montaña y lo que pasamos, nos unió mucho. El tercer día entramos en la ceja de la selva. El paisaje cambió radicalmente. Por la tarde llegamos a unas aguas termales. Fue como un sueño bañarse allí. Desde las piscinas termales veía las montañas por las que habíamos bajado.
Y hoy hemos seguido caminando por la ceja de la selva. Hemos visto el nacimiento del Río Amazonas. Hemos pasado por un pueblo que fue sepultado por el Salkantay. Hemos atravesado un río en orolla. Una especie de columpio que cuelga de unos cables. Ha sido una experiencia palpitante. Hemos atravesado ríos andando a veces por palos. De película. Muy emociontante, la verdad.
Más tarde, hacia las doce y media, hemos continuado el camino por los raíles del tren. Gilberto nos ha dicho: "Mirad". Hemos mirado. "Esa es la montaña de Machupichu". "Detrás de esta montaña está la ciudadela". Todos nos hemos quedado mirando la montaña callados. Mañana veremos nuestro sueño cumplido. Hemos caminado por las vías del tren. Por las vías por donde pasa el tren que va a Aguas Calientes. Hemos caminado por las vías y hemos cruzado un río por un puente. Nos hemos parado en el puente y observábamos la montaña. Hemos mirado hasta la cumbre. Se veía Huaynapichu, esa montaña alta que sale en todas las fotos de Machupichu. Y observando despacio y con detenimiento se veía muy muy pequeña la ciudadela. Ha sido fantástico.
Mientras caminaba yo esta tarde con Heike y Marco íbamos cantando, riéndonos, tarareando, corriendo. Muy bonito, la verdad. Nos hemos confesado los unos a los otros: "esta ha sido una de las mejores experiencias de mi vida", he dicho yo. "De la mía también", ha contestado Heike. "Y de la mía", ha dicho Marco.
Hemos llegado a las cuatro a Aguas Calientes. Nuestras mochilas grandes iban en el tren. Han llegado a las cuatro y veinte. Al llegar aquí, Gilberto nos ha llevado a nuestros hostales. En el hostal donde yo estoy estamos Nicola, Jonnhy, Miquel, Jonnathan y yo. En otro hostal están los demás. Hemos quedado para cenar en once minutos.
Mañana nos levantaremos de noche y partiremos hacia la ciudad de los Incas. El gran premio nos espera. El Imperio del Sol. Hasta la próxima conexión.

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Comentarios

  1. Hola. Estoy creando www.disemdi.com , un periódico digital que paga según las visitas que tenga tu artículo y me gustaría que colaboraras conmigo.
    Concédeme una entrevista a través de Messenger o gmail, mi correo es lonuestro27@hotmail.com. O bien mándame directamente un autorretrato escrito tuyo para colgarlo en la pagina www.wwwdisemdicom.blogspot.com donde está el mio ; conocer a Guillermo Chacón y el de los otros colaboradores.
    Un saludo.Jose Guillermo.


    Comentario de ff hace 10 meses y 25 dias


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