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El vent està bufant fort

Sábado a la noche

Ayer salí de fiesta con los de mi piso. Estuvo "chido", como dicen ellos. Estuvo bien. Después terminamos la fiesta aquí. Yo me fui a dormir a las ocho de la mañana, pero la fiesta continuaba. Como me he cambiado de habitación con Eliezer, no me enteré de nada. Ahora yo estoy en la habitación que fue de Eliezer y él está en la que fue mía. Lo decidimos así a raíz de los problemas de sueño que he tenido durante dos meses. Mi habitación actual no me gusta. No le llega la luz natural apenas. Es interior. He ganado una cama doble, una mesa más grande que la que tenía, un armario mejor distribuido y ganaré en sueño. Pero la habitación es triste. Tendré que alegrarla para sacarle la luz que pueda.
Este hecho y otros me han hecho pensar que el próximo piso por el que pase sólo lo habitaré yo, si fuera posible. Será uno muy pequeño de una sola habitación. Y si encuentro algo asequible, cosa muy difícil en Barcelona, creo que optaré por dejar la convivencia en pisos compartidos. Me he cansado de compartir pisos. Al menos he tocado fondo en eso. Esta decisión interior no es por los compañeros de mi piso ni por otros que he tenido. Es por mi.
De la fiesta de ayer saqué alguna cosa positiva. Si no hubiera salido ayer de fiesta no hubiera conocido a un chico de Gavà que me hizo tener otro punto de vista sobre el voto electoral. Me dijo que votar a partidos minoritistas, como los antitaurinos o insumisos y partidos de este tipo que no consiguen escaños, perjudica a la mayoría. Yo siempre he pensado que los beneficia. Y este chico me dijo que beneficia a los partidos minoritistas, aunque no consigan escaños. Y que al menos el voto no va para la mayoría.Me dijo que lo que sí beneficia a la mayoría es el voto en blanco o nulo. Me alegra saber que no siempre he hecho el gilipollas cuando he votado.
Ese fue un punto positivo de la noche. Otro punto positivo es que estuve en tres sitios. En Barcelona, en Sant Boi y en L'Hospitalet. Primero estuvimos bebiendo cervezas y vino en casa y escuchando música. Después fuimos a Plaça Universitat porque Eliezer había quedado allí con un amigo suyo y nos fuimos en metro hasta L'Hospitalet. Allí cogimos los ferrocarriles hasta Sant Boi. Estuvimos en un sitio que se llama el Ateneu y vimos un concierto. Después nos fuimos a L'Hospitalet distribuidos en dos coches de unos chicos de Gavà porque éramos un grupo de unas diez personas. En L'Hospitalet estuvimos en una sala que se llama La Salamandra y la verdad es que la música estaba bastante bien. Era música electrónica. Había dos djs tocando y había una patalla de cine grande donde se proyectaban imágenes. Me gustó esa manera de bailar en un local. Si no te gusta la música, siempre te puedes recrear con las imágenes que se proyectan. Hubo un momento que me perdí cuando salí del lavabo y acabé en la pista mirando esas imágenes y sintiendo la música. Que casualmente, en el momento ese que me perdí del grupo, fue cuando pusieron el tema que más me gustó de toda la noche. No lo había escuchado nunca. Pero me gustó mucho. A punto estaba de irme a Barcelona de nuevo, cuando volví a dar con el grupo. Salimos de la sala esa a las seis y media y Eliezer invitó al grupo a venir a casa. Yo no aguanté mucho. Me fui a dormir una hora después de llegar a casa, más o menos.
Nunca había estado de fiesta en L'hospitalet y en Sant Boi. Por Sant Boi habia pasado una vez con el coche de mi primo, pero era la primera vez que estaba en el pueblo paseando por sus calles. Fue una noche bien "cheda" y curiosa.

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