Desde Valladolid
Estoy en Valladolid. Mañana se casa una amiga mía. Voy a estar muy poco aquí. He llegado hoy y me voy el domingo. Me siento como cuando vivía aquí, en esta ciudad. Es una sensación extraña. Aquí, delante del ordenador, pasé etapas de mi vida en las que no sabía qué hacer con ella. No sabía hacia donde dirigirme. Estaba perdida profesionalmente hablando.
Actualmente ya no estoy perdida. Sé que caminos puedo escoger y valoro y sopeso lo que me puedo encontrar. He decidido tomar el camino de la aceptación. Que Dios me ayude a mantenerme fuerte. He decidido actuar, aunque lo voy a pasar mal y en más de una ocasión querré tirar la toalla. Ruego a Dios que me ayude a no dispersarme más de lo normal, o lo mínimamente concebido como "normal".
Desde Valladolid, con cielo nublado, me despido hasta la próxima conexión; amigos.