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El vent està bufant fort

Llovía y yo lo sabía

El sábado me pasó algo bonito. Llovía antes de tomar la decisión de salir de casa. Cuando salí seguía lloviendo y yo lo sabía. No cogí paraguas, porque pensé que no sería para tanto. Que pararía pronto y los balcones de las casas del barri de Gràcia me resguardarían durante mi trayecto hacia el destino donde me dirigía.

Mi objetivo era llegar al bar Índex de Gràcia, situado cerca de la Plaça del Diamant. Pensaba que encontraría la plaza caminando hacia arriba; en dirección hacia General Mitre. Creía que estaba cerca de Providència. Providència está situada bastante hacia arriba. Eso es lo que yo pensaba.

Como les he narrado antes, mi objetivo era el bar Índex de Gràcia. Al llegar a la Plaça de la Revolució tocaba decidir si me iba a la Calle Verdi, donde hay unos cines y un bar al que voy cada vez que voy a los Cines Verdi. En esos momentos para mi era lo conocido. Lo que siempre o casi siempre hago cada vez que me doy una vuelta por Gràcia. Tenía que decidir entre ir a esos cines y hacer lo que he hecho muchos sábados o continuar mi ruta hacia la Plaça del Diamant, situada cerca del bar Índex de Gràcia; a donde yo quería llegar.

Finalmente opté por continuar con mi ruta hacia la primera opción que había pensado antes de salir de casa: El bar Índex de Gràcia. Caminé y caminé. La lluvia mojaba mi pelo y mi cara. Tenía la cazadora empapada. Me iba resguardando debajo de los balcones de las casas de Gràcia. Fui a parar a una plaza. Estaba convencida que era la Plaça del Diamant. Hay muchas plazas por todo el barrio de Gràcia. Pero no. No era la Plaça del Diamant. Era una plaça muy bonita. No he pasado muchas veces por ella, pero me gustó mucho. Pregunté a una pareja que pasaba por allí y me indicaron cómo llegar a la plaza que tanto ansiaba hallar. En medio de las explicaciones me perdí. En medio de sus explicaciones me di cuenta que mi destino estaba mucho más lejos de lo que me había planteado y que además lo había dejado atrás. Con aquella lluvia y tenía que retroceder. Di las gracias al señor y la señora y me di la vuelta. Empecé a bajar todo lo que había subido. Seguía perdida.

A la altura del Carrer Encarnació pregunté a una señora por la plaza que buscaba y me dijo que estaba muy cerca. Me dijo: "Está en la Calle Asturias". Esa calle sí la conozco, pensé yo. Y prosiguió: "Esa calle que ves ahí es Verdi. Dos más para allá está la Plaça del Diamant; al lado de la Calle Asturias". Estas explicaciones me dejaron paralizada. Verdi era el segundo destino que me había planteado cuando una hora antes había llegado a la Plaça de la Revolució. Estaba convencida que Diamant y Verdi distaban mucho la una de la otra. Mi sorpresa fue comprobar que los dos destinos posibles que yo me había planteado estaban muy cerca el uno del otro.

Llegué a la Plaça del Diamant y encontré el bar Índex de Gràcia. Mi estancia en ese bar no fue como yo me había imaginado. Pensaba que pondrían música que me gusta. Rock and roll y algo de heavy de los clásicos de los años 60 y hasta nuestros tiempos actuales. No había música cuando yo entré. Eran las nueve y veinticinco y pensé que quizá era por la hora de solidaridad con el planeta que hubo el pasado sábado día 28 de Marzo de este año entre ocho y media y nueve y media de la noche. Era la hora del planeta y quien quisiera podía apuntarse a esta iniciativa. Pensé que quizá por eso no había música. Llegaron las nueve y media y dos chicos del bar y el camarero pusieron una película. Tocaba película en esos momentos. Así que mi ilusión por escuhar un poco de la música que me gusta se fue al traste. Me terminé mi cerveza y me fui.

De repente me di cuenta que iba a llegar a los dos destinos esa noche. Me fui a Gràcia a ver si echaban 'Los abrazos rotos' o 'El Lector'. Echaban 'Los abrazos rotos'. Decidí no entrar finalmente en la sala. Me imaginé en la sala de cine con la ropa mojada y me entró frío sólo de pensarlo. Opté por irme a casa y cambiarme de ropa.

Lo que aprendí de esa noche: Los dos destinos eran posibles. Ninguno de los dos fue como me los había imaginado. El mejor momento de mi ruta por Gràcia fue una tercera opción que no había barajado: La lluvia mojando mi pelo; el agua mojando mi cara; mi pelo pegado a la cara. Y yo lo sabía. Sabía que llovía antes de salir de casa.

En el próximo capítulo... Mi ruta hacia El Montseny narrada o en audio. Está por decidir.

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Comentarios

  1. Ostres!!! Tenies ganes de sortir i t'esperaves una cosa i va ser una altre, no? Almenys vas sortir sabent en quines condicions ho feies. Alguna vegada que m'ha passat aixó, però bé sempre treus algun fet possitiu i aixó sempre es bó, no?

    Un petó i gràcies per haver-me revelat un nou lloc que no coneixia! ;-)

    Comentario de Fermí hace 7 meses y 6 dias

  2. Sí. Sempre es bó treure'n-hi algun. Per cert. El bar Índex de Gràcia és al carrer Topazi, però és aprop de la Plaça del Diamant. No pas de la Plaça Dalmau, que no sé on és i que no sé d'on he tret aquest nom. Gràcies pel teu comentari. He de corregir el nom de la plaça a tot el text

    Comentario de Almudena hace 7 meses y 2 dias


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